Guindostán cierra tras ocho años de trabajo por la cultura en la Guindalera

Guindostán cierra sus puertas tras más de 8 años de trabajo en un espacio cultural autogestionado en el barrio de la Guindalera. Mes a mes, de forma ininterrumpida, Guindostán ha abierto sus puertas a todas las vecinas que deseasen venir a ver, escuchar y debatir sobre multitud de temas organizados por personas que, de manera voluntaria, se han implicado en la creación de actividades culturales en el barrio.

Por nuestras sedes han pasado todo tipo de profesionales de la cultura: reconocidos escritores como Luis García Montero, Almudena Grandes o Fernando Marías, grandes dibujantes como Eneko, Isabel Ruiz o Javier Olivares, el médico anestesista Luís Montes, políticos de varios partidos, representantes de sindicatos, músicos, ilustradores, abogados, cineastas, artistas y un largo etcétera.

También en nuestro afán de no solo divulgar, sino también crear, hemos sido paraguas de actividades tan reconocidas como: la tertulia literaria mensual, nuestras famosísimas charlas de arte, nuestro estupendo grupo de teatro, el taller de bicis, nuestros debates políticos, exposiciones, grupo de consumo, debates, cine y actividades tan reconocidas como nuestro certamen de relato, que una vez al año demostraba que se puede hacer cultura participativa.

Cerramos Guindostán orgullosas de un trabajo bien hecho, constante y de calidad.
Orgullosas de un espacio que no ha recibido la ayuda interesada de ninguna empresa ni la influencia ideológica de ningún partido político, y que ha podido gestionarse con el esfuerzo de las socias que han contribuido mes a mes con su aportación económica y cada día lo han hecho con su esfuerzo. Nuestra independencia ha sido esencial para el desarrollo de actividades críticas.

Si hemos podido mantener abierto un espacio independiente y crítico como Guindostán durante estos años ha sido gracias a la implicación de las socias y vecinas. Sin embargo, durante los últimos años no hemos conseguido implicar activamente a suficientes personas en este proyecto. Además, mantener un local abierto es sumamente costoso. Los abusivos precios de los alquileres nos obligaron a cambiar de local en varias ocasiones. Que espacios como Guindostán existan en el futuro depende de cada uno de nosotros. Es esencial mantener activos espacios críticos y activistas para construir una sociedad mejor.

Las personas que hemos contribuido a convertir la Asociación Cultural Guindostán en un lugar de encuentro y de debate para el barrio, seguimos con ese mismo espíritu crítico y batallador. El espíritu que nos ha unido en el trabajo por una cultura independiente y, por extensión, por una sociedad más justa.

A todas las personas que en algún momento habéis creído que se podía hacer una cultura crítica, autogestionada e independiente y habéis ofrecido un poco de vuestro tiempo a Guindostán, muchísimas gracias. 

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Hasta la próxima!